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Para quien se adentra
en la provincia por el norte, la realidad paisajística no
se verá alterada respecto a la que brinda la comarca de La
Safor, al sur de Valencia, puesto que discurre de una forma lineal
y sin alteraciones por una zona llana y plena de viñedos,
naranjos y limoneros. Después de pasar Oliva, se alcanza la
rica y fértil llanura al pie de la sierra de Segaria, que
divide las dos provincias y, por El Vergel nos acercamos hasta Ondara.
En este punto se hace imprescindible desviarse hacia Denia, capital
de la comarca de la Marina Alta, punto más oriental de la
Península. Uno de los hitos paisajísticos de este lugar,
será el macizo del Montgó, mole rocosa de 753 metros
de altitud, que se reparte entre los municipios de Denia y Javea.
Se trata de una elevación montañosa a solo unos centenares
de metros del mar, unido al cabo de San Antonio por la llanura de
Les Planes y rodeada de huertas y urbanizaciones. Ofrece numerosas
alternativas de excursiones: bien hasta la Creueta, situada en lo
alto de su cima, desde donde se contempla una bella panorámica,
bien hasta las ermitas de San Joan ( S. XV-XVI) y del Pare Pere.
Desde aquí, y por varios caminos que transitan por sus laderas,
podremos llegar hasta la Cova de l´Aigua y la Cova del Camell.
Surgida de los primitivos asentamientos que fueron dejando los numerosos
pueblos que por ellos pasaron, Denia alcanzó verdadero esplendor
durante el siglo XII al convertirse en la capital de una extensa
taifa que alcanzó incluso las Baleares. Defendida por un castillo
que se alza en una colina junto al mar, éste es hoy en día
una de las referencias obligadas para el visitante que quiera conocer
la historia de esta ciudad, ya que en su interior se encuentra el
Museo Arqueológico. En el Etnográfico, donde se conservan
las huellas del pasado más reciente de la ciudad, se puede
observar el sistema de elaboración de la uva pasa, que durante
el siglo XIX y hasta la aparición del turismo fue la fuente
de ingresos más importante de la comarca. De entre sus monumentos,
son dignos de destacar el edificio del ayuntamiento, con fachada
neoclásica y una lonja con seis aberturas separadas por arcos
de medio punto, y la iglesia parroquia de la Asunción, de
estilo barroco clasicista. Uno de los espacios más bellos
de la ciudad moderna es la avenida del Marqués de Campo, un
amplio vial en el que se hallan los principales centros comerciales
y de servicios y donde enormes plataneros proporcionan una umbría
muy apetecible en verano.

En la actualidad, Denia es uno de los principales
destinos turísticos de la Comunidad Valenciana gracias a las
amplias playas arenosas con las que cuenta, como son las de Les Marines
o Les Bovetes, hacia el norte, más llanas, y las de Les Rotes,
hacia el sur, a partir de la cual el litoral comienza a presentar
un aspecto más abrupto y rocoso y donde se encuentra la Cova
Tallada, de donde se extrajo la denominada piedra "tosca" con
la que se realizaron muchos edificios de la comarca. Siguiendo la
orientación sur nos adentramos por una carretera comarcal
que discurre por la falda del Montgó hasta Javea. A medida
que avanzamos, entre vides y naranjales, nos encontramos con las
construcciones rústicas populares de la comarca: el riu-rau,
una larga nave adosada o no a la vivienda, con muros laterales de
arcos rebajados, cuya misión era proteger de la intemperie
las uvas pasas, y la naia, un porche orientado al sur y adosado al
frente de la casa para darle penumbra.
Próxima a la bahía
a la que da nombre, Javea se desarrolla alrededor de la iglesia fortaleza
de San Bartolomé, antigua construcción militar de estilo
gótico valenciano tardío, que comenzó a construirse
a finales del siglo XIV y fue ampliada en el XVI como consecuencia
de los continuos ataques de los piratas. Cerca de la plaza de la
iglesia, en una casa-palacio del siglo XVII, se halla el Museo Arqueológico
Nacional. A corta distancia de este núcleo de población
está el barrio de pescadores denominado Aduanas del Mar, que
creció al amparo del puerto, junto al cabo de San Antonio.

Lo más destacado de esta zona lo constituye, sin duda, su
atractivo paisaje. La costa aquí es de naturaleza brava, con
zonas rocosas y de altos acantilados, y se extiende desde el cabo
de San Antonio, uno de los extremos que cierra la bahía de
Javea, hasta el de La Nao, en el otro extremo. En el centro, la playa
del Arenal, única en este extremo de costa. Siguiendo hacia
el sur se hallan los cabos de San Martín, Negro y La Nao,
siendo este último el más sobresaliente. La costa,
cortada a pico sobre el mar, está formada por grandes acantilados,
pequeñas calas e islotes, de entre los que destacan la isla
del Portichol y la del Descubridor, ambas sin habitar. La cala de
la Granadella, un poco más al sur del cabo de La Nao, es un
rincón digno de visitar, al igual que El Portet de Moraira,
un atractivo lugar junto al mar, cuyo término dependiente
de Teulada, está sembrado de viñedos de los que se
obtiene un vino moscatel muy apreciado en toda la zona. Si bien nació inicialmente
para albergar un núcleo de pescadores asentados junto a la
rada, Moraira se ha convertido hoy en un lugar muy apreciado por
los turistas. La punta de Moraira es un paraje natural de un gran
valor paisajístico que se caracteriza por sus bellos acantilados
y sus pequeñas grutas; en su cima se conserva una torre vigía.
Una enorme mole rocosa de 332 metros de altura, declarada junto
al Montgó Parque Natural, es el símbolo más emblemático
de la Costa Blanca. Se trata del Peñón de Ifach, en
Calpe. A sus pies, la playa de Levante o de la Fossa, de tranquilas
aguas, una de las más apreciadas por los bañistas.
La primitiva población de Calpe se asienta sobre una loma
que domina la bahía delimitada por el Peñón
de Ifach, al norte, y el Morro de Toix, al sur, accidente geográfico
este último que es prolongación de la sierra de Bernia
al adentrarse en el mar y sirve de límite no sólo de
los municipios de Calpe y Altea, sino también de las comarcas
de la Marina Alta y la Marina Baja
.
El núcleo antiguo de Calpe,
separado del peñón por una zona de marismas en parte
desecadas, mantiene la peculiar fisonomía de estrechas e inclinadas
callejas y conserva todavía el recuerdo de su pasado en el
denominado Torreón de la Peça (siglo XVI), parte del
fortín situado en un ángulo de las murallas que en
tiempo rodearon la población, y en la iglesia de Nuestra Señora
de la Nieves ( siglo XIV). En la cara oeste del peñón
está el puerto deportivo y pesquero; éste congrega
a su alrededor toda una serie de servicios turísticos que
le proporcionan una gran actividad, particularmente febril avanzadas
las tardes, a la hora del paseo, cuando las terrazas se llenan de
gente y los numerosos tenderetes ofrecen su peculiar mercancía
de conchas marinas y collares de nácar. Es la hora de conocer
también una actividad como la que se lleva a cabo en la lonja
de pescados, cuando las barcas regresan a puerto después de
faenar y ofrecen sus capturas en una singular subasta. El acceso
a la cima del Peñón de Ifach es una atractiva excursión
para los amantes de la naturaleza; hay arriesgados escaladores que
acostumbran a practicar su deporte favorito por la cara sur, que
rompe en vertical sobre el mar.
La siguiente etapa de nuestro recorrido
nos lleva hasta Altea. Bien por autopista, bien por carretera ,
N-332, el paisaje que se contempla viene determinado por la constante
presencia
a nuestra derecha de la sierra de Bernia, sobre la que se desarrollan
comunidades aisladas de pino carrasco y encinas, manchones de coscoja
y lentisco y un espeso matorral de romero y cepeyo; a nuestra izquierda,
el Morro de Toix, prolongación de la anterior, y en cuya confluencia
se produce uno de los accidentes geográficos más llamativos
de esta comarca: el barranco o desfiladero del Mascarat, una sobrecogedora
hendidura en la tierra, de más de 60 metros de profundidad,
que hasta principios de siglo fue un obstáculo para la comunicación
entre las dos Marinas. Hoy, este barranco lo salvan sendos túneles
por donde discurren la carretera y la autopista, y un puente de hierro
por el que transita el "trenet", tren de vía estrecha
que une Alicante con Dénia.

Altea se levanta en el centro
de una ensenada, sobre un cerro coronado por una pequeña
iglesia. Otrora refugio de artistas e intelectuales, sigue conservando
ese
aire de pueblo mediterráneo lleno de encanto que tanto gusta
a quienes buscan tranquilidad y sosiego. Su casco viejo, lleno
de bares, restaurantes y tiendas, hay que visitarlo a pie, entrando
por la antigua puerta que recuerda al viajero que la ciudad estuvo
amurallada, y subiendo a través de calles empedradas y escalonadas,
saboreando cada uno de sus rincones, hasta llegar a la plaza junto
a la iglesia parroquial, construida a principios del siglo XX bajo
la advocación de la Virgen del Consuelo, cuya cúpula
vidriada de azul y blanco se ha convertido en el símbolo
más
representativo de esta población. Igualmente sugerente puede
ser un tranquilo recorrido por el bello paseo marítimo,
en el Raval del Mar, lleno de animación y sabor marinero.
Junto a Altea, y sin que el viajero sepa en ningún momento
donde acaba el término municipal, se extiende la playa de
cantos rodados del Albir, ya en l'Álfás del Pi, población
que queda más al interior, al otro lado de la carretera
general, con un elevado índice de población extranjera.
En l'Álfás del Pi se celebra un festival de cine que cada año atrae a un gran
número de famoso de las pantallas grande y pequeña,
muchos de los cuales tienen grabados sus nombres en el paseo marítimo
de la palya del Albir, o Paseo de las Estrellas, como se le ha
bautizado. Al finalizar la playa del Albir, un accidente geográfico
de primer orden va a mantener su presencia constante en los próximos
kilómetros de nuestro recorrido por la zona. Se trata de
sierra Helada, una montaña que se adentra en el mar formando
escarpes y grandes acantilados, de la que el viajero contemplara
permanentemente
hasta llegar a Benidorm su cara más suave y menos atractiva.
Si quiere disfrutar del paisaje, puede visitarla a pie recorriendo
el camino que hay desde las urbanizaciones del Albir hasta Punta
Bombarda, desde donde se observan magníficas panorámicas
de todo el litoral.
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