|
|
     
     

LOS VISIGODOS
|
|
|
EL ORIGEN MITICO DE LA CRISTIANIZACIÓN
DEL AREA ALICANTINA
Hay tradición de poner en contacto
al apóstol San Pablo con Santa Pola. Muchos autores han
sido partidarios de la predicación del santo en tierras
hispanas. Supuesto que el santo emprendiera viaje hacia España,
hubo de hacerlo por mar que era más cómodo y más
rápido amén de más seguro, sin problemas
de piratería, de ahí el que pudiera haber tocado
Santa Pola, habiendo presencia de judíos en la época
romana imperial. El viaje de San Pablo habría sido en
el año 63 de nuestra era.
Siempre nos quedaremos con la duda de si el apóstol predicó
por estas costas o no, pero lo que sí resulta bastante
evidente es que los primeros indicios tangibles de comunidades
cristianas son muy posteriores, del siglo IV d,c. Y aún
después.
|
 |
|



|
EL ORIGEN DOCUMENTADO
DE LA CRISTIANDAD EN TIERRAS DE ALICANTE
Comenzamos a encontrar comunidades cristianas a partir del
siglo IV d.c.. Lo que más sorprende es la presencia de
riqueza; el sarcófago fragmentado que apareció
en una bóveda del castillo de Elda, es el más
antiguo que conocemos en tierras valencianas para todo el siglo
IV. De Denia proviene un fragmento de sarcófago un poco
posterior en el tiempo que presenta una figura femenina en postura
de oración. Existe un sarcófago contemporáneo
de los anteriores, aparecido en Valencia, con un relieve del
tema de la pasión. Los tres sarcófagos son de
taller romano.
¿De dónde pudo venir el empuje inicial cristiano?
No lo sabemos ni tampoco su fecha inicial exacta o aproximada.
Lo que si parece claro es que en estos momentos iniciales el
cristianismo cuaja en el medio urbano.
Los cristianos no se diferencian en nada de sus conciudadanos
salvo en el culto que practican, normalmente en forma escondida
por lo menos hasta la Paz de la Iglesia otorgada por Constantino.
La vida de sus comunidades era la misma que la de cualquier
otro grupo social en Hispania a lo largo y ancho del Imperio
Romano. Por tanto sólo podemos reconocerlos como cristianos
cuando hallamos algún documento inequívocamente
cristiano que nos pueda dar una certificación de que
la presunción de cristianismo está probada. A
partir del edicto de Teodosio se cerraron los templos paganos
y se prohibió la representación de las divinidades
paganas. Una buena parte de los objetos de menaje ordinario
habían estado siempre decorados con escenas mitológicas
de la religión greco-romana, a partir del edicto se recubrió
todo de cruces y de santos, por lo tanto esas representaciones
no son indicio alguno de cristiandad, lo que demuestran es que
el edicto teodosiano funcionó muy bien. Si había
o no en el siglo IV y en estas tierras una gran población
cristiana es una cuestión imposible de resolver.
|
|
Sólo podemos hacernos una idea de que había algunos
cristianos bienestantes en el siglo IV que fueron los que encargaron
los sarcófagos en Roma, lo mismo que había una
comunidad lo suficientemente rica como para pagar la construcción
de la basílica de Elche.
|
|
|

La atribución de la basílica de Elche como basílica
cristiana ha sido controvertida, a causa de algunas inscripciones
que figuraban en su pavimento de mosaico, en escritura y lenguas
griegas. Otros autores han defendido que fuera una sinagoga,
habiendo quien defiende que fue un edificio civil al que se
agregó en el siglo VII un ábside a la nave rectangular
y un bema con canceles calados.
|
La primera evidencia es que las comunidades
cristianas son urbanas, en el campo no tenemos evidencias sólidas
de presencia cristiana. Encontramos vestigios de cristiandad entre
gentes bienestantes con poder económico. No cabe duda de
la existencia de un pueblo fiel y devoto, de escaso poder económico,
que no deja rastros identificables. |
DEL SIGLO V AL SIGLO VI
A lo largo de todo el siglo V no hay un solo texto que nos de información
sobre la época, lo único de que disponemos es de una
cosecha mínima de piezas arqueológicas indubitablemente
cristianas.
Será en el siglo VI cuando comenzaremos a encontrar testimonios
más abundantes, y sobre todo, textos. Encontramos la primera
mención documental de una comunidad cristiana en tierras de
la actual provincia alicantina.
Durante el siglo V los visigodos tenían su capital real en
Tolosa y periódicamente hacían alguna escapada por la
parte norte y nordeste de Hispania. En estas tierras más meridionales
quienes tenían una presencia más notoria eran los vándalos.

Los visigodos, seguían desde Tolosa con la idea de apoderarse
del dominio de toda la península, de acuerdo con el pacto hecho
con Roma, para lo que se iba a reconquistar Hispania. Sin embargo,
en el año 475 desaparece el último emperador romano.
Las cosa tampoco les van bien a los visigodos de Tolosa, en el año
507 Clodoveo rey de los Francos invade el reino de Tolosa y derrota
a Alarico II que muere en la batalla. Comienza entonces el gran éxodo
visigodo que cruza los Pirineos y se instala en la Meseta superior,
cubriendo las altas cuencas del Ebro, Duero y Tajo, sin sobrepasar
éste último hacia el sur. Ésa será la
zona donde se mantendrá su asentamiento hasta las fechas de
la entrada de las avanzadillas islámicas después de
la batalla del Guadalete. Un cuarto de siglo más tarde, en
533 comenzó a notarse la presencia bizantina de los ejércitos
imperiales de Justiniano de Constantinopla que se habían apoderado
de buena parte del norte de Africa gracias a su general Belisando,
intentando reconstruir la vieja unidad romana y restaurar el Imperio
que en su parte occidental había desaparecido poco tiempo atrás.
Al norte africano siguió la conquista de las Baleares. Belisario
espía las peleas internas entre los nobles visigodos buscando
la corona La muerte del rey Teudisclo provoca una querella entre dos
pretendientes a la sucesión: Agila y Atanagildo. Como el primero
parece que va a ganar la contienda, su oponente busca la ayuda de
Belisario y sus tropas ofreciéndole a cambio el dominio de
una larga franja costera, desde la desembocadura del Gualdalquivir
hasta el Turia. La tropa bizantina toma Cartago Spartaria (Cartagena)
como capital del territorio imperial, con el apoyo de los comerciantes
que veían en el cambio la posibilidad de desarrollar bastante
más sus negocios.

¿Qué significó para estas tierras la presencia
bizantina? No hubo ninguna oposición a la presencia de los
soldados del Imperio de Oriente por parte de la población autóctona.
Los bizantinos hablan latín, tienen la conciencia de la pertenencia
al Imperio. Muy diferente será cuando llegue la expansión
visigoda, con gentes diferentes y extranjeras, que hablan otra lengua
y tienen otras costumbres. Esos sí que serán a los ojos
de los hispanorromanos unos enemigos contra los que lucharán
inansablemente.
La lucha de los visigodos contra los bizantinos también fue
cruenta y duró unos cincuenta años a lo largo de los
cuales les furon arrebatando progresivamente territorios hasta que
cayó Carthago Spartaria en manos de Sisebuto, que la redujo
a ruinas.
El progresivo avance visigodo en la conquista de las tierras ocupadas
por los bizantinos fue reduciendo su extensión hasta la victoria
final mediante la que quedaban en manos de la monarquñia visigoda
de Toledo todas las tierras que habían permanecido fieles a
la tradición romana.
Cuando llegó el momento de la unificación bajo lña
corona de Toledo surgió el problema de la duplicidad de sedes:
Ilici había permanecido en territorio bizantino y fiel a la
metropolitana de Cartagena. Toledo la había sustituido por
Elo (que podemos emplazar en elMonastil de Elda), pero entonces sobraba
una sede. así entre los años 646 y 675, los obispos
de Ilici firman las actas conciliares como obispos de Elo y de Ilici,
y después desaparece la mención de Elo.

EL QUICIO ENTRE LA HISPANAI VISIGODA Y EL SHARQ AL-ALANDALUS
|
En el año 693 se celebró en Toledoo
el XVI Concilio en el que se juzgó al obispo de la ciudad
regia, Sisberto, acusado de conspiración contra el rey
Égica, al que pretendía matar juntos con sus guardias
de corps. Uno de estos guardias fue Teodomiro. Cuando se dio
el reinado conjunto de Égica y Wítiza, Teodomiro
ya habitaba entierras hoy alicantinas.
Abd Al-Aziz llega a esta zona y entra en combate con las gentes
de Orihuela, Orta, Valencia, Alicante y Denia, los vence y las
ciudades le riden pleitesía, el conquistador les otorga
carta de servidumbre y luego llega a un pacto con Teodomiro
que se queda como jefe de una comunidad sometida al Califa de
Damasco, para quien recaudará los impuestos.
Con la muerte de Teodomiro, en fecha ignorada, la figura fantasma
de su sucesor Atanaildo, comienza el proceso de islamización
que se rompería con la forzada expulsión de los
moriscos en 1609. Las tierras alicantinas ingresaban en el islam
y la última notica de cristianos que tenemos es la presencia,
en la corte del Emir de Córdoba, el año 862, de
un obispo ilicitano, Teudeguto. Después no hay ninguna
noticia fidenigna de presencia cristiana, que debió de
desaparecer tanto por la escasa cominidad, como por la falta
de clero.
|
 |
|