Alicante Total

Prehistoria
Época Ibérica
Época Romana
Época Visigoda
El islam.
El Medievo
La Reconquista
Siglos XVI-XVII
Siglo XVIII
Siglo XIX
Edad Moderna

 

 

LOS VISIGODOS

 


EL ORIGEN MITICO DE LA CRISTIANIZACIÓN DEL AREA ALICANTINA

Hay tradición de poner en contacto al apóstol San Pablo con Santa Pola. Muchos autores han sido partidarios de la predicación del santo en tierras hispanas. Supuesto que el santo emprendiera viaje hacia España, hubo de hacerlo por mar que era más cómodo y más rápido amén de más seguro, sin problemas de piratería, de ahí el que pudiera haber tocado Santa Pola, habiendo presencia de judíos en la época romana imperial. El viaje de San Pablo habría sido en el año 63 de nuestra era.
Siempre nos quedaremos con la duda de si el apóstol predicó por estas costas o no, pero lo que sí resulta bastante evidente es que los primeros indicios tangibles de comunidades cristianas son muy posteriores, del siglo IV d,c. Y aún después.

 

 

 

 

 

 

 

EL ORIGEN DOCUMENTADO DE LA CRISTIANDAD EN TIERRAS DE ALICANTE

Comenzamos a encontrar comunidades cristianas a partir del siglo IV d.c.. Lo que más sorprende es la presencia de riqueza; el sarcófago fragmentado que apareció en una bóveda del castillo de Elda, es el más antiguo que conocemos en tierras valencianas para todo el siglo IV. De Denia proviene un fragmento de sarcófago un poco posterior en el tiempo que presenta una figura femenina en postura de oración. Existe un sarcófago contemporáneo de los anteriores, aparecido en Valencia, con un relieve del tema de la pasión. Los tres sarcófagos son de taller romano.
¿De dónde pudo venir el empuje inicial cristiano? No lo sabemos ni tampoco su fecha inicial exacta o aproximada. Lo que si parece claro es que en estos momentos iniciales el cristianismo cuaja en el medio urbano.
Los cristianos no se diferencian en nada de sus conciudadanos salvo en el culto que practican, normalmente en forma escondida por lo menos hasta la Paz de la Iglesia otorgada por Constantino. La vida de sus comunidades era la misma que la de cualquier otro grupo social en Hispania a lo largo y ancho del Imperio Romano. Por tanto sólo podemos reconocerlos como cristianos cuando hallamos algún documento inequívocamente cristiano que nos pueda dar una certificación de que la presunción de cristianismo está probada. A partir del edicto de Teodosio se cerraron los templos paganos y se prohibió la representación de las divinidades paganas. Una buena parte de los objetos de menaje ordinario habían estado siempre decorados con escenas mitológicas de la religión greco-romana, a partir del edicto se recubrió todo de cruces y de santos, por lo tanto esas representaciones no son indicio alguno de cristiandad, lo que demuestran es que el edicto teodosiano funcionó muy bien. Si había o no en el siglo IV y en estas tierras una gran población cristiana es una cuestión imposible de resolver.

Sólo podemos hacernos una idea de que había algunos cristianos bienestantes en el siglo IV que fueron los que encargaron los sarcófagos en Roma, lo mismo que había una comunidad lo suficientemente rica como para pagar la construcción de la basílica de Elche.

 

La atribución de la basílica de Elche como basílica cristiana ha sido controvertida, a causa de algunas inscripciones que figuraban en su pavimento de mosaico, en escritura y lenguas griegas. Otros autores han defendido que fuera una sinagoga, habiendo quien defiende que fue un edificio civil al que se agregó en el siglo VII un ábside a la nave rectangular y un bema con canceles calados.

La primera evidencia es que las comunidades cristianas son urbanas, en el campo no tenemos evidencias sólidas de presencia cristiana. Encontramos vestigios de cristiandad entre gentes bienestantes con poder económico. No cabe duda de la existencia de un pueblo fiel y devoto, de escaso poder económico, que no deja rastros identificables.


DEL SIGLO V AL SIGLO VI

A lo largo de todo el siglo V no hay un solo texto que nos de información sobre la época, lo único de que disponemos es de una cosecha mínima de piezas arqueológicas indubitablemente cristianas.
Será en el siglo VI cuando comenzaremos a encontrar testimonios más abundantes, y sobre todo, textos. Encontramos la primera mención documental de una comunidad cristiana en tierras de la actual provincia alicantina.
Durante el siglo V los visigodos tenían su capital real en Tolosa y periódicamente hacían alguna escapada por la parte norte y nordeste de Hispania. En estas tierras más meridionales quienes tenían una presencia más notoria eran los vándalos.


Los visigodos, seguían desde Tolosa con la idea de apoderarse del dominio de toda la península, de acuerdo con el pacto hecho con Roma, para lo que se iba a reconquistar Hispania. Sin embargo, en el año 475 desaparece el último emperador romano. Las cosa tampoco les van bien a los visigodos de Tolosa, en el año 507 Clodoveo rey de los Francos invade el reino de Tolosa y derrota a Alarico II que muere en la batalla. Comienza entonces el gran éxodo visigodo que cruza los Pirineos y se instala en la Meseta superior, cubriendo las altas cuencas del Ebro, Duero y Tajo, sin sobrepasar éste último hacia el sur. Ésa será la zona donde se mantendrá su asentamiento hasta las fechas de la entrada de las avanzadillas islámicas después de la batalla del Guadalete. Un cuarto de siglo más tarde, en 533 comenzó a notarse la presencia bizantina de los ejércitos imperiales de Justiniano de Constantinopla que se habían apoderado de buena parte del norte de Africa gracias a su general Belisando, intentando reconstruir la vieja unidad romana y restaurar el Imperio que en su parte occidental había desaparecido poco tiempo atrás. Al norte africano siguió la conquista de las Baleares. Belisario espía las peleas internas entre los nobles visigodos buscando la corona La muerte del rey Teudisclo provoca una querella entre dos pretendientes a la sucesión: Agila y Atanagildo. Como el primero parece que va a ganar la contienda, su oponente busca la ayuda de Belisario y sus tropas ofreciéndole a cambio el dominio de una larga franja costera, desde la desembocadura del Gualdalquivir hasta el Turia. La tropa bizantina toma Cartago Spartaria (Cartagena) como capital del territorio imperial, con el apoyo de los comerciantes que veían en el cambio la posibilidad de desarrollar bastante más sus negocios.


¿Qué significó para estas tierras la presencia bizantina? No hubo ninguna oposición a la presencia de los soldados del Imperio de Oriente por parte de la población autóctona. Los bizantinos hablan latín, tienen la conciencia de la pertenencia al Imperio. Muy diferente será cuando llegue la expansión visigoda, con gentes diferentes y extranjeras, que hablan otra lengua y tienen otras costumbres. Esos sí que serán a los ojos de los hispanorromanos unos enemigos contra los que lucharán inansablemente.
La lucha de los visigodos contra los bizantinos también fue cruenta y duró unos cincuenta años a lo largo de los cuales les furon arrebatando progresivamente territorios hasta que cayó Carthago Spartaria en manos de Sisebuto, que la redujo a ruinas.
El progresivo avance visigodo en la conquista de las tierras ocupadas por los bizantinos fue reduciendo su extensión hasta la victoria final mediante la que quedaban en manos de la monarquñia visigoda de Toledo todas las tierras que habían permanecido fieles a la tradición romana.
Cuando llegó el momento de la unificación bajo lña corona de Toledo surgió el problema de la duplicidad de sedes: Ilici había permanecido en territorio bizantino y fiel a la metropolitana de Cartagena. Toledo la había sustituido por Elo (que podemos emplazar en elMonastil de Elda), pero entonces sobraba una sede. así entre los años 646 y 675, los obispos de Ilici firman las actas conciliares como obispos de Elo y de Ilici, y después desaparece la mención de Elo.

EL QUICIO ENTRE LA HISPANAI VISIGODA Y EL SHARQ AL-ALANDALUS

En el año 693 se celebró en Toledoo el XVI Concilio en el que se juzgó al obispo de la ciudad regia, Sisberto, acusado de conspiración contra el rey Égica, al que pretendía matar juntos con sus guardias de corps. Uno de estos guardias fue Teodomiro. Cuando se dio el reinado conjunto de Égica y Wítiza, Teodomiro ya habitaba entierras hoy alicantinas.
Abd Al-Aziz llega a esta zona y entra en combate con las gentes de Orihuela, Orta, Valencia, Alicante y Denia, los vence y las ciudades le riden pleitesía, el conquistador les otorga carta de servidumbre y luego llega a un pacto con Teodomiro que se queda como jefe de una comunidad sometida al Califa de Damasco, para quien recaudará los impuestos.
Con la muerte de Teodomiro, en fecha ignorada, la figura fantasma de su sucesor Atanaildo, comienza el proceso de islamización que se rompería con la forzada expulsión de los moriscos en 1609. Las tierras alicantinas ingresaban en el islam y la última notica de cristianos que tenemos es la presencia, en la corte del Emir de Córdoba, el año 862, de un obispo ilicitano, Teudeguto. Después no hay ninguna noticia fidenigna de presencia cristiana, que debió de desaparecer tanto por la escasa cominidad, como por la falta de clero.

 

 

 

© Alicante Total ® S.L. 2000

WebMaster

 

 

 

 

Click Here!